¿Quién quieres ser?

hielo

 

Ser espiritual, gurú o tan solo tú

Nos acostumbramos rápido a que nos den instrucciones, pues en el fondo, tenemos una vagancia congénita que nos lleva a esperar que los demás nos digan cómo, cuándo y de qué manera hacer las cosas, antes que tomar conciencia de nuestra propia responsabilidad.

Leemos y hacemos nuestras, las vivencias de otros e incluso las repetimos como loros, en la errónea creencia de que a nosotros también nos va a servir para algo, que a nosotros nos va a causar ese supuesto resultado que causó en ellos, generando una enorme frustración cuando, finalmente, nos damos cuenta que no es así y que además de no haber avanzado nada, en ocasiones hemos retrocedido en nuestro camino de crecimiento personal.
Porque es justo eso: personal.

Hace algún tiempo que me llegan mensajes cuanto menos extraños, diciéndome que ya no soy tan espiritual, que ya no publico escritos de crecimiento o empoderamiento personal, que me aparte del camino….y un largo etcétera de frases hechas y aprendidas de otros.

Vamos a ver si nos aclaramos.

Cada uno de nosotros ha de encontrar su propio camino y, en ese proceso, trabajar desde su interior en la búsqueda de sus capacidades y talentos, potenciarlos y llevarlos a la práctica. Del mismo modo, buscar e identificar sus limitaciones o creencias limitadoras, para transformarlas en potenciadoras y seguir creciendo.
Cierto es que, algunos de nosotros, hemos recibido una formación o hemos tomado acciones para llevar a cabo este proceso desde la responsabilidad personal, lo que podría parecer que estamos por delante o en un nivel superior, pero no es cierto. Tan solo empezamos antes, tomamos tiempo para mirarnos dentro y hemos tomado acción.

Yo no me considero un guía, un gurú, y si os soy sincera, no me gustaría serlo. ¿Quién soy yo para decir a nadie lo que debe hacer?, ¿Quién soy yo para que nadie me siga ciegamente como maestra?
Tan solo soy un ser humano comprometido con mi crecimiento, que por el camino adquirí herramientas para poder compartirlas y acompañar a otras personas en sus procesos. Por eso me formé, y me sigo formando, como coach en diferentes aspectos y en algunas cosas más.

Yo te acompaño, pero no te digo qué, cómo y cuándo debes hacer, eso querido amigo, querida amiga, es decisión tuya y además, quiero hoy compartir contigo, que mientras te acompaño, tengo el gran honor de aprender de ti, pues en un proceso de coaching, aprendemos los dos aquello que necesitamos. Justo ahí está la grandeza, en que todos ganamos.
Y lo de ser espiritual o no….eso es otra historia.

Cada uno de nosotros, crea y vive su propia espiritualidad, la suya.

Probablemente, confundidos por tantas túnicas, músicas, mantras, afirmaciones, decretos y creencias adquiridas o copiadas de otros, nos sentimos atraídos por ellas y nos resulta fácil adherirnos a distintos movimientos considerados espirituales, en la confianza de que el trabajo hecho por otros supone mucho menos esfuerzo para nosotros y total, si ya está hecho, solo debo copiarlo y seguirlo.
Te diré algo, si eso es lo que te llena y te hace sentirte feliz, adelante!. Al fin y al cabo, para eso estamos aquí, para buscar nuestra felicidad personal.

Solo un detalle: no me pidas que yo haga lo mismo y no me juzgues si no lo hago.

Humildemente, creo que todos tenemos grandes capacidades en nuestro interior, como para ser nuestro guía, nuestro propio gurú y vivir nuestra vida plenamente, desde el amor y el respeto a quienes comparten camino con nosotros y toman una opción distinta, pero igualmente válida.

Eso sí, seguiré haciendo mi trabajo, ofreciendo mi acompañamiento profesional a quien lo solicite y dándole el valor que tiene y si decido regalarlo, será porque mi corazón así lo siente, no porque me sea exigido. Y desde esa perspectiva, es posible que algunos me sientan más fría, más distante o más terrenal, pero claro, recordad que estamos viviendo aquí y ahora, en esta época y en este mundo. Que lo de irnos al astral y querer conectar con el más allá, está muy bien, siempre y cuando no te olvides de estar en el más acá, que nuestros guías, ángeles o demonios, también viven aquí y si me han de acompañar, lo harán siempre y cuando yo realice mi misión de manera seria, honrada y honesta, para el bien de todos y sin perjuicio de nadie.

A eso, se le llama crecer, evolucionar o madurar, dando un paso más en nuestro crecimiento personal. Alejarnos depende de qué o quién, es un ejercicio de higiene muy saludable, pues sin darnos cuenta, dejamos de ser nosotros, para ser otra persona o formar parte de un grupo para ser aceptado por la mayoría, menos por nosotros mismos. Se le llama también, salir de la zona confortable, pues ahí no hemos de hacer mucho más que seguir la corriente que nos envuelve y nos lleva, como tronco seco que flota en un rio, repitiendo palabras, ritos o acciones, mientras que al salir de ese círculo, nos toca trabajar y trabajarnos, mirarnos dentro y descubrir quiénes somos, enfrentarnos a nuestras sombras, mirarlas de frente y sacarlas a la luz.

Por tanto, si no encajo en tu concepto de espiritual, si te habías generado una imagen mía de gurú o maestra y ahora te sientes decepcionado o decepcionada, porque no cumplo tus patrones, creo que debes hacer un ejercicio y como si yo fuese tu espejo, ver qué parte de ti es la que estás rechazando en mi.

Dime, ¿Qué es para ti ser espiritual? Y si me conoces personalmente, ¿Crees que he dejado de ser espiritual?
Dejo abierta la puerta a todos vuestros comentarios.

© Marilar Ruiz 2016

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Marilar Ruiz
Profesora · Formadora de Equipos · Conferenciante · Orientadora Emocional , Asesora Empresarial
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