¿Por qué no te olvido?

 

No sé por qué no te olvido, cuando todo y todos, no hacen más que decirme que lo mejor es que te olvide, que pase página, que siga a delante…..¿Qué sabrán ellos? O tal vez, ¿Qué sabré yo?, y la verdad es que aquí estoy, sin saber por qué no te olvido, por qué sigues estando presente en cada música que escucho, en cada situación que vivo, en cada pensamiento y en cada acto cotidiano…..Y sabes qué? Creo que no te olvido, porque ni quiero ni me da la gana olvidarte.

Creo que es por pura negación.

Me niego a aceptar, que donde todo era diálogo, donde todo se hablaba, donde todo era digno de compartir, ahora solo quede un ok o un para ti también, de pura, forzada  y vacía cortesía, que ni tan solo educación.

Me niego a aceptar, que todos los siempres y para siempres, no eran reales, no eran de verdad y que solo formaban parte de un juego de estrategia del que se perdió el interés y quedó apartado a un lado, con las fichas caídas y mezcladas sobre el tablero de la vida.

Me niego a aceptar, las películas con  los guiones escritos en in media res o  con finales abiertos, obras inconclusas que ni tan solo tienen un epílogo y nadie se molesta en poner el cartelito de the end, para que sepas que ha llegado la hora de irse.

Y supongo que todo esto, y mucho más, es el motivo por el cual no me da la gana de olvidarte!

Pero no creas, que esta batalla solitaria de la búsqueda de los por qué y para qué, al contrario de lo que pudiera parecer, me está haciendo más fuerte, más consciente, más despierta….si, sobretodo, más despierta, en largas noches de insomnio, esperando respuestas que no llegan, tal vez porque tampoco se lanzan las preguntas.

Y ahí estamos, tú allí y yo aquí, separados por un inmenso abismo de silencio, en el que solo el eco responde y devuelve las mismas palabras que escucha, en un monólogo absurdo. Donde la profundidad y la distancia se han ido haciendo tan grandes, que ni el puente más largo, ni más sólido, hará que volvamos a cruzar sin caernos al vacío.

Negación y decisión, eso sería el resumen de mi no olvido o del mantenerte presente, pero ya sin esperanza, más allá de razonamientos, explicaciones o excusas, más allá de motivos.

Pero, si algún día cambio de opinión y decido olvidarte, lo haré desde la ternura,  desde el beso que hacía callar mis palabras a destiempo, desde las miradas cruzadas al decir hasta mañana, desde el abrazo de despedida que nunca te di y que, a día de hoy, aun echo en falta para poder cerrar la puerta y aceptar al fin, que te has marchado.

©Marilar Ruiz 2017 ( Fragmento de: “Los gritos de mis silencios”)

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Marilar Ruiz
Profesora · Formadora de Equipos · Conferenciante · Orientadora Emocional , Asesora Empresarial
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